Es extraño como despues de un mes sin vida propia, sin tiempo para apartarme, para observar objetivamente, un mes de mal humor, de continuo conformismo, y de cansancio, mucho cansancio, dos simples chorradas, han hecho que recupere mi personalidad.
Porque al fin y al cabo, las cosas más simples, son las que más ilusionan...
La coreografía esta perfectamente clara en mi cabeza:
El escenario sin luz, un solo foco alumbra la bailarina. Suena una canción de música clásica: la Primavera, de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, o el Vals de las flores, o puede que otra que corresponda mejor... Amanece.
Tras un pequeño solo, la música deja de sonar. El foco se apaga. Suena un sonido chirriante y desagradable, seguido por una serie de golpes.
Acto seguido, suena Hysteria - Muse.
Otras dos personas, suben al escenario y se arrastran por el suelo. Llega la noche y con ella la luna.
Dejemos un poco de suspense, mientras mi cabeza se aclara buscando el espacio y los pasos apropiados.
Bonito.
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