La gente entraba y salía, comentando la experiencia, algunos histéricos, otros eufóricos, otros más bien decepcionados. Ella esperaba su turno, tranquila, observando la escena. Tratando de hacer caso omiso a los comentarios ajenos.
“ - ¿Tu eres la siguiente?
- Si.
- Pasa, te están esperando. Mucha suerte.
- Gracias…”
Abrió la puerta, vaciló durante unos segundos y entró.
Una sala vacía, con una mesa y una persona sentada, a la espera.
Dio tres pasos hasta ponerse en frente del que iba a ser su examinador.
¿Como había llegado hasta ahí? Lo último que recordaba era a una chica de 13 años que quería crecer a una velocidad insuperable.
Ahora se encontraba en frente de una persona que no la conocía en absoluto, que era ajena a sus ideologías, a sus planes de futuro, a sus gustos, a su forma de ser. Que desconocía sus amores y sus noches llenas de locura. Una persona relativamente objetiva que iba a examinarla. ¿Pero examinarla de que? No solo de un examen, no. Examinaría su vida entera. Examinaría sus últimos 15 años en 20 minutos. ¿Y después? Siguiente.
No se parará en conocer su historia.
Y cuando miró a los ojos a su juez, no se reconoció. No reconoció a la persona que se reflejaba en esa mirada. Ya no era la misma persona, ya no tenía los mismos amigos, no tenía los mismos amores platónicos de aquella época inocente de su vida, ya no existían. Sus preocupaciones también habían cambiado, ahora sus decisiones cambiarían el rumbo de su vida, cambiarían el camino.
En ese reflejo, vio a una chica asustada, una chica que no quería seguir avanzando, no tan deprisa. Pedía ayuda a gritos, se le notaba en la mirada.
Es entonces cuando se dio cuenta, de que su infancia había acabado, y su adolescencia también se apagaría. Y echaba de menos su inocencia, echaba de menos la despreocupación, la irresponsabilidad.
Y echaría de menos su habitación, sus objetos personales, esos que te traen recuerdos solo con mirarlos. Echaría de menos a su familia, a sus amigos y echaría de menos a la que fue durante años su ciudad. Si, por que al acabar ese examen, acabará su vida aquí. Cogerá sus cosas y se irá. A otro país, a otra cultura.
¿Miedo? Más que eso.
Bravo. Me encanta, me he quedado sin palabras.
ResponderEliminarBuah. Me has desarmado.
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